El Censo de Población y Vivienda (Censo) 2024 reveló una importante transformación en el rostro demográfico de Bolivia y dibujó un país de dos velocidades distintas: uno de crecimiento acelerado en el eje troncal y otro de avance lento en las provincias fuera de Santa Cruz, Cochabamba y La Paz. Los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran cómo un grupo de ciudades “intermedias” explotó en tamaño, mientras otras luchan por retener a su población. El país sumó 11 nuevos municipios con más de 20.000 habitantes desde 2012 –sin contar las nueve capitales de departamento ni El Alto–, hasta alcanzar un total de 82, pero el crecimiento que no fue parejo, sino que acentuó las diferencias demográficas que ya existían en el país.
La distribución de estas 82 ciudades intermedias revela una marcada concentración en el eje central y el oriente. Santa Cruz y La Paz lideran la lista con 19 municipios cada uno que superan los 20.000 habitantes, seguidos de cerca por Cochabamba con 18. En un segundo nivel se encuentra Potosí, que cuenta con 11 de estos centros poblados. La lista la completan Tarija con 5, Beni con 5, Oruro con 3 y, finalmente, Chuquisaca con 2. Pando no tiene ningún municipio en esta categoría, lo que evidencia la brecha en la distribución poblacional del país.
El epicentro de esta expansión se encuentra en la conurbación de Santa Cruz. Cotoca registró el crecimiento demográfico más acelerado, con un incremento del 91,6% y sumó más de 50.970 personas para alcanzar los 106.603 habitantes. El municipio de La Guardia no se quedó atrás, pues sumó 58.442 nuevos residentes para llegar a 147.726 habitantes, lo que representa un aumento del 65,4% en 12 años. Muy cerca, Warnes se consolidó como un polo industrial y residencial con un crecimiento del 56,8%, y pasó de 96.406 a 151.248 habitantes. Este fenómeno terminó por unificar una vasta mancha urbana en torno a la capital oriental.
En Cochabamba, la dinámica fue similar, con la consolidación de la Región Metropolitana Kanata. Sacaba no solo se reafirmó como la ciudad no capital más poblada del país –excluyendo a El Alto– con 219.092 habitantes, sino que lo hizo tras sumar 46.626 nuevos pobladores, un crecimiento del 27%. Su vecino, Quillacollo, aumentó su población en un 21,5% y alcanzó los 166.741 habitantes. Pero Sipe Sipe fue el que más creció (34,4%) al pasar de 41.571 habitantes a 55.908 en 12 años. El crecimiento sostenido de otros municipios como Colcapirhua (27,9%), Vinto (7,8%) y Tiquipaya (14,7%) reforzó la imagen de un valle central densamente poblado y funcionalmente interconectado.
Este patrón de crecimiento se extendió a otros puntos estratégicos del país. En La Paz, el municipio de Viacha tuvo una notable expansión del 40,6%, sumó casi 33.000 habitantes para llegar a una población de 113.554 y con ello afianzó su rol industrial en el altiplano.
