Las elecciones de este domingo definirán el rumbo de la economía boliviana y, con ello, el futuro del bolsillo de cada ciudadano. Ante la escasez de dólares, un déficit fiscal cada vez más grande y el insostenible costo de la subvención a los combustibles, los ocho candidatos presidenciales presentan planes con distintas visiones. Desde medidas de choque hasta modelos que apuestan por fortalecer el rol del Estado, las propuestas marcan un abanico de opciones que el electorado deberá considerar para decidir cómo enfrentar la crisis.
El debate se centra no solo en el diagnóstico, sino en el “cómo”: ¿se debe buscar financiamiento de organismos internacionales, titularizar las vastas reservas de litio para obtener liquidez inmediata o apostar por un aumento de la producción interna para generar divisas? A esta disyuntiva se suma la discusión sobre el tamaño y rol del Estado, con posturas que van desde la privatización de empresas públicas deficitarias hasta su fortalecimiento como motor económico.
