A través de un pronunciamiento, más de 80 instituciones nacionales e internacionales han exigido el esclarecimiento de la muerte del indígena leco Francisco Marupa, ocurrida en la comunidad de Torewa, en el norte de La Paz. Por su parte, la Iglesia católica expresó su “profundo repudio” y señaló que este hecho “no es aislado”, sino que es el resultado de un “asedio”.
Este pronunciamiento fue realizado por la Red Eclesial Panamazónica (Repam Bolivia), la Conferencia Eclesial de la Amazonía (Ceama Bolivia) y los vicariatos apostólicos de las regiones amazónicas de Pando y Beni, y el de Reyes, que es una circunscripción eclesiástica conformada por tres provincias bolivianas con territorios indígenas.
Las entidades manifestaron su “profundo repudio y consternación ante el asesinato” de Marupa, “defensor de la naturaleza”, un suceso ocurrido en la comunidad Torewa, dentro del Territorio Indígena Originario (TCO) Leco, una de las áreas más biodiversas del mundo situada en el norte de La Paz.
“Este crimen no es un hecho aislado, sino el resultado del asedio y violencia sistemática por parte de intereses económicos dedicados al tráfico de tierras y a la minería ilegal”, señalaron.
