Bolivia, un país sin acceso propio al mar, enclavado en el corazón de América, cuya historia muestra la ambición de sus vecinos por poseer lo que tenía el territorio boliviano; mucha riqueza minera a lo largo y ancho de lo que fue el país.
• Por años, la minería ha desempeñado un papel significativo en su historia y economía. Después del informe Brundtland de Naciones Unidas donde los países miembros aprueban el mismo, surge el termino de desarrollo SOSTENIBLE como la capacidad de satisfacer las necesidades del presente sin comprometer la capacidad que tendrán generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades.
• Con la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (1992), Bolivia marca un hito al comprometerse con el cuidado del MEDIO AMBIENTE, habiendo promulgado /la Ley N° 1333 en ese mismo año.
A partir de dichos compromisos, la relación entre minería y medio ambiente inicia un camino altamente riesgoso y se plantea desafíos cruciales que debieron abordarse de manera integral para garantizar la sostenibilidad a largo plazo que sin embargo hoy, no refleja esa relación adecuada entre minería y medio ambiente.
La explotación minera, aunque es una fuente crucial de ingresos, a menudo conlleva impactos negativos profundos en el medio ambiente. La deforestación, la contaminación del agua y del aire, y la degradación del suelo son consecuencias comunes, siendo la contaminación del agua, el factor negativo que afecta mucho más, esto, debido a procesos de lixiviación de metales pesados y drenaje ácido provenientes de las minas. Estos efectos adversos amenazan la biodiversidad sobre todo porque se realizan cerca de zonas consideradas sensibles ecológicamente como es el caso de las áreas protegidas además de afectar a las comunidades locales que dependen directamente de los recursos naturales, siendo altamente sensible el recurso hídrico
En Bolivia existe un marco regulatorio ambiental denominado RAAM (1997) de cumplimiento obligatorio, mismo que tiene la finalidad de proteger y cuidar el medio ambiente, el cual es aplicado normalmente por las empresas mineras privadas quienes además deben cumplir con otra serie de requisitos como por ejemplo el cierre de minas, la rehabilitación del área afectada y el manejo de pasivos mineros.
A partir de los años 80, la minería de pequeña escala, por diferentes factores, inicia una incursión masiva en el territorio con la formación, hasta hoy, de más de 2.300 cooperativas mineras tanto del ámbito tradicional como aurífero, los requisitos para su conformación son muy fáciles de cumplir, entre ellos, un solo requisito ambiental que es la licencia ambiental.
Al margen de las cooperativas, aparecen también un grueso número de mineros informales e ilegales que se van sumando a la minería artesanal y de pequeña escala bajo el mismo estado de realizar un mal manejo del cuidado ambiental en todo el territorio. Los altos precios de los minerales son un aliciente para que todos, incluso los propios comunarios se denominen como “agro mineros” y decidan explotar los recursos sin el mínimo interés por el cumplimiento ambiental.
Pronto, por muchos factores, sociales y políticos se dejan de cumplir varias normativas y la minería actualmente está trabajando en un ambiente informal altamente contaminador y depredador, no teniendo el Estado central, regional ni local la capacidad de control y fiscalización.
Al contrario, las pocas empresas mineras de mediana o gran operación dejan paulatinamente el país, las inversiones en prospección y exploración se reducen, los conflictos mineros se agudizan y la minería formal tiene pocas posibilidades de mantener sus operaciones pese a que este actor productivo se acerca mucho más a la implementación de planes de mitigación y recuperación para contrarrestar los impactos ambientales de la minería. La reforestación, la restauración de áreas afectadas y la implementación de tecnologías más limpias son estrategias clave que pueden ser cubiertas por las empresas mineras privadas, que además muchas veces asumen normativa internacional por el hecho de cotizar en bolsa.
Las pocas empresas que están operando en Bolivia, deben cumplir los estándares nacionales en relación a un adecuado cierre de operaciones, la restauración de los sitios mineros, normas que están en el cap. 3 Medio Ambiente Art., 219 y 221 de la Ley Minera 535; empero estas empresas que cotizan en bolsa cumplen estándares más allá de lo que indica la normativa boliviana, como ejemplo se puede citar a la empresa Minera San Cristóbal S.A. que publica anualmente su Reporte de Sostenibilidad. Durante el año 2022, invirtió más de $us 2,2 millones en medidas para reducir el uso de agua y la generación de residuos; con ello mitigó impactos en la biodiversidad local.
