Al día siguiente de las medidas económicas dictadas en Argentina por el gobierno de Javier Milei, la normalidad no se vio alterada en las poblaciones fronterizas de Bermejo y Villazón, aunque comerciantes se mostraban preocupados por la falta de compradores de ambos países. Desde Bolivia, economistas prevén un impacto positivo para la industria nacional, ya que será más costoso importar e introducir contrabando, dando oportunidad a la producción nacional; sin embargo, los compatriotas en el país vecino sufrirán la inflación y recesión anunciadas y aún hay incertidumbre respecto a las relaciones entre gobiernos.
Milei llegó a la presidencia argentina con un discurso liberal que terminó echando al peronismo y entusiasmando a la oposición a la izquierda en la región. El martes, dictó una batería de medidas, entre ellas la reducción de subsidios a la energía y al transporte, y la devaluación del dólar oficial a 800 pesos, que supuso un sinceramiento del tipo de cambio oficial ya que hay cambios paralelos que se mantuvieron.
“Está revacío. El tema del cambio del peso, la suba, la baja, afecta la economía boliviana de nuestra frontera”, se quejó la vendedora al detalle Roxana Farfán a periodistas de Bermejo (Tarija), el miércoles.
El dirigente gremial de Bermejo Wilson Gutiérrez confirmó la preocupación por el alza de los hidrocarburos y otros productos en el lado argentino y la repercusión en Bolivia, especialmente en pequeños comerciantes.
En Villazón (Potosí), poca gente entró de Argentina esa jornada a cambiar pesos y comerciantes preveían un alza de precios de productos en La Quiaca, localidad vecina en Argentina, según el reporte del periodista Marco Toledo.
En poblaciones fronterizas de Bolivia es habitual encontrar más productos argentinos que bolivianos y a menor precio. Son más baratos y la distancia y la falta de producción hacen casi imposible la competencia para productos nacionales.
El contrabando, a mínima y gran escala, es una actividad diaria para muchos habitantes, pero algunos productos se han encarecido hasta en un 70% y se vende lo mínimo.
En Villa Montes (Tarija), también fronteriza, las calles, antes invadidas por productos argentinos, se ven vacías desde hace algunos meses, a decir del periodista del lugar Juan José Alarcón.
En Yacuiba (Tarija), donde hay mayor comercio entre ambos países respecto a Bermejo, el costo de los productos argentinos fue subiendo cada semana y algunos artículos que bolivianos suelen comprar en el vecino país no se venden porque hay incertidumbre en los precios, reporta el periodista Wilfredo Díaz.
¿Y LAS INDUSTRIAS?
Más allá del comercio, sobre todo informal, ¿qué le espera a las industrias nacionales?
El Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) prevé tres impactos principales de las medidas tomadas en el vecino país: un disminución del contrabando y de la importación de productos argentinos ante su encarecimiento; menos remesas a Bolivia de los compatriotas que viven en ese país y se verán afectados, y condiciones más rígidas en el negocio de compra-venta de gas o, incluso, acortamiento de tiempos en el contrato vigente.
“En teoría, si ese país no tuviera el nivel de inflación que tiene actualmente, esta devaluación podría llevar a que las exportaciones, la producción argentina ganara competitividad y ahí deberíamos asustarnos porque podríamos decir que vamos a ser invadidos por los productos argentinos, pero hay un problema, que es la inflación”, explica en Correo del Sur Radio (FM 90.1 y AM 980) el gerente general del IBCE, Gary Rodríguez.
Es decir, “dependiendo cómo la inflación neutralice” la devaluación del dólar en Argentina, se reducirá el flujo del contrabando y encarecerá la importación de productos argentinos.
Así, ese encarecimiento y liberación de precios en determinados sectores en Argentina puede suponer una oportunidad para la industria nacional e, incluso, si el Gobierno da estímulos, “significar para Bolivia la posibilidad de sustituir importaciones”: “En el caso del trigo o la harina de trigo, si va a costar más en la Argentina, entonces dediquémonos a producir trigo en el país”, manifiesta al llamar al Ejecutivo a dar, primero, seguridad jurídica a los emprendedores.
No obstante, apunta también que “Bolivia podría importar inflación del vecino país”, ante el anuncio de Milei de una “estanflación”, es decir, de recesión más inflación.
La esperanza de la Cámara Nacional de Industrias es similar. “En el caso de una dolarización van a incrementarse los costos de productos argentinos, lo cual de cierta manera sería muy favorable para la industria boliviana porque dejaríamos de recibir contrabando”, manifestó esta semana a este medio su presidente, Pablo Camacho.
