La justicia debe servir para brindar seguridad a las personas y de ninguna manera para perseguirlas o amedrentarlas, señaló el presidente del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), Ricardo Torres, este miércoles, en la inauguración de la Segunda Reunión Preparatoria de la XXI Cumbre Judicial Iberoamericana, que se desarrolla en Santa Cruz de la Sierra.
“La justicia es un valor supremo y es función del Estado que, a partir del ordenamiento constitucional y legal, se debe constituir en un medio para servir, ayudar, apoyar y dar seguridad a las personas, de ninguna manera para perseguirlas, amedrentarlas”, dijo.
“La instrumentalización de la justicia, con cualquier fin o propósito, la desnaturaliza y la destruye; un sistema, un servicio en estas condiciones puede denominarse de cualquier manera, mas no justicia”, agregó la autoridad del máximo tribunal de Justicia de Bolivia.
Torres se refirió a este tema ante la presencia de autoridades de cortes supremas y tribunales de justicia de 18 países. Otras cinco participaron vía virtual. También asistieron autoridades nacionales y del sistema judicial.
En su discurso, habló de los asuntos que serán parte del debate en el encuentro de presidentes de los altos tribunales de justicia de Iberoamérica, que se desarrollará hasta este viernes: la selección de jueces y su permanencia en la carrerea judicial, la evaluación y calidad de desempeño, régimen disciplinario y los avances tecnológicos y la función jurisdiccional.
FUNCIÓN HUMANA
Torres dijo que los servidores públicos del sistema judicial, más allá del conocimiento técnico adquirido en las escuelas judiciales, deben cumplir una función más “humana”.
“Aquellas personas a quienes se les confíe la labor de administrar justicia deben ser los ciudadanos y abogados de la más alta calidad ética-moral de la sociedad”, enfatizó.
Indicó que el derecho penal es de última ratio, es decir, la última razón, el medio al que el Estado recurrirá como última medida, cuando todas las demás no hayan dado resultado y siempre y cuando no existan otros de control menos lesivos, sean formales o informales. “La peor injusticia es la que se comete con el pretexto de administrar justicia”, aseveró.
