Han pasado cuatro años desde que un médico radicado en España donó una tonelada de equipos médicos al Hospital San Juan de Dios y aún no han sido puestos a servicio de la población. Los aparatos que llegaron divididos en dos lotes están atrapados en problemas burocráticos.
Una parte estuvo retenida dos años en la Aduana y se liberó hace seis meses, luego de que los trámites se aceleraran tras la revelación del caso por este medio. La otra parte, la recibió el Ministerio de Salud en 2015 y desde entonces está abandonada en la Brigada Médica Cubana de Santa Cruz, según fuentes del Sedes.
Los equipos recuperados aún no pueden ser puestos en funcionamiento porque falta la otra parte, son complementarios. El Deber intenta, desde febrero, conseguir una explicación por parte del Ministerio de Salud pero no obtiene respuesta.
