Un tucán con un ala mutilada, un loro que está a punto de perder el ojo, un corechi con quemaduras de consideración y un chancho bebé tropero, son algunos de los animales que fueron afectados por los incendios en la Chiquitanía. Otros no tuvieron la misma suerte de sobrevivir y fallecieron.
El coordinador de biodiversidad de la Gobernación de Santa Cruz, Raúl Rojas, informó que durante las tareas de búsqueda de animales silvestres se pudo rescatar a algunos que, a causa de las quemaduras, tras brindarle atención médica se les tuvo que amputar algunas de sus extremidades y que otros aún están en riesgo. Todos ellos se recuperan en el albergue temporal Aguas Calientes, cerca a Roboré.
VÍCTIMAS SILENCIOSAS
Las víctimas silenciosas de los fuegos forestales no tienen cómo reclamar ni hay quién los atienda o socorra rápidamente; por el contrario, son las que más riesgo corren mientras huyen para salvar su vida. Al escapar de los fuegos forestales, muchos de los animales silvestres son atropellados en las carreteras y otros caen en manos de cazadores que solo ven interés económico en ellos.
La primera víctima de la fauna silvestre rescatada fue un tucán con un ala fracturada y con síntomas de infección. "Tenemos un tucán que fue rescatado en San Ignacio y trasladado a nuestro centro. Al llegar presentaba una fractura fuerte en el ala, con una infección avanzada he hicimos el traslado inmediato a Santa Cruz de la Sierra y fue sometido a una intervención quirúrgica, donde se le hizo la amputación", detalló Rojas.
