Dos policías mataron y enterraron a una mujer con concreto en un turril, para que uno de ellos no pague pensiones para una niña de once meses, fruto de una relación extramatrimonial. El hecho sucedió en la ciudad de Santa Cruz. Este caso se suma a los 54 contabilizados de enero a la fecha.
Los policías del Batallón de Seguridad Física, Rubén M. B., expareja de la mujer, y Rubén A. C., coautor del asesinato y habitante de la casa donde se encontraron y exhumaron los restos de la mujer, fueron detenidos ayer por sus colegas policías.
Rubén M. B. confesó que acabó con la vida de Rigoberta Barrios, con quien tenía una hija de 11 meses. La indagación estableció que la causa fue el pedido de asistencia familiar y la amenaza de revelar lo sucedido a su esposa.
Barrios fue reportada como desaparecida desde el 18 de mayo y fue buscada por la Policía, que halló el cuerpo sin vida enterrado en una vivienda de la calle Diagonal 21, barrio Guaracachi, en Santa Cruz.
Los restos fueron encontrados metidos en un turril y sepultados con cemento. Rubén M. B. recurrió a la ayuda de Rubén A. Ch. para enterrar el cuerpo de su pareja, que deja en la orfandad a una menor de 11 meses.
En la exhumación del cuerpo, el coronel Johnny Aguilera, director de la Felcc de Santa Cruz, explicó que los acusados buscaron evitar que el cuerpo sea descubierto por el olor.
El cómplice, Rubén A. C., reveló que recibió 14.000 Bolivianos para ayudar a cometer el crimen.
Aguilera indicó que la causa de la muerte fue por asfixia mecánica al interior de un minibús y posteriormente procedieron a enterrarla en el jardín de la vivienda que alquilaba el coautor.
