La abogada de la familia asesinada y descuartizada en Brasil, Patricia Vega, anunció ayer lunes que el autor de ese delito, Gustavo Santos Vargas, que fue detenido en la ciudad de Santa Cruz, podría ser sentenciado a 90 años de cárcel en Brasil, por una condena acumulada.
"En Brasil al igual que en Bolivia la pena máxima por un delito es de 30 años, pero a diferencia de lo que pasa en este país es que allá él puede recibir una sentencia por el asesinato del padre, otra condena por feminicidio por la muerte de la madre y otra pena por la del niño, y al final estas se acumulan", dijo, citada en ABI, antes de abordar un avión con destino a San Pablo, para tramitar el traslado del criminal confeso.
Según las normas de Brasil, la máxima condena por asesinato es de 30 años y las sentencias son acumulables.
Los cuerpos fueron encontrados la primera semana de enero descuartizados y empaquetados en tres maletas dentro de una casa.
Las víctimas, que estaban desaparecidas desde el 23 de diciembre, son Jesús Reynaldo Condori Sanizo, de 39 años, Irma Morante Sanizo, de 38 años, y Gian Abner Morante Condori, de ocho años de edad.
Los cuerpos llegaron a Bolivia el 15 de enero. Irma y Gian fueron enterrados en La Paz, mientras que Jesús Reynaldo fue sepultado en el municipio de Achacachi.
