El médico Jhiery Fernández pidió ayer jueves a los tres jueces que lo condenaron –Patricia Pacajes, Gladys Guerrero y Roberto Mérida, del Tribunal Décimo de Sentencia– que admitan que se equivocaron. También apuntó al fiscal departamental Edwin Blanco, sobre quien expresó varias acusaciones.
Notablemente emocionado, bañado en mixtura y tras casi cuatro años de encierro, el miércoles 10, minutos después de las 15:00, el principal acusado del caso de la violación y muerte del bebé Alexander dejó el penal de San Pedro de La Paz tras 1.394 días de encierro para dirigirse a un domicilio de la zona El Rosario, donde cumple su arresto domiciliario.
“Ha habido un momento de coraje, de rabia. Espero que (los jueces) admitan que se equivoco, que sean hidalgos y que digan ‘somos humanos y nos hemos equivocado’”, dijo.
GIRO INESPERADO
