El ministro de Gobierno, Carlos Romero, informó ayer que el Ministerio Público decidió no hacer la prueba del microaspirado al jet de lujo que decomisó la Aduana Nacional de Bolivia el 6 de julio, por la inexistencia de una causa abierta.
El jet Super Mid-Size- Gulfstream GIII, con matrícula N557 JK, fue declarado en abandono e incautado por la Aduana, tras lo cual dispuso su adjudicación al Ministerio de la Presidencia. Pero casi de inmediato esta cartera de Estado decidió entregarlo a la DGAC, alegando que no tenía la posibilidad de mantener una aeronave de esas características.
Pese a que los funcionarios lo anunciaron, el Ministerio Público no activó ninguna causa por el jet. Por otro lado, su origen, por ahora, sigue en el misterio. El Deber corroboró que los registros de vuelos públicos internacionales fueron borrados.
De acuerdo con Romero, el jet lujoso al momento de ingresar al país cumplió con los controles de la Felcn.
