El diputado Rafael Quispe conocido por sus creativas maneras de protestar con las autoridades, parece haberse tomado en serio el “bozal legal” que le puso un juez para evitar hablar de Felipa Huanca y apareció ayer jueves con la boca tapada con el letrero: “no me pregunten por ella”.
Quispe fue aprehendido el 16 de mayo porque se ausentó en repetidas ocasiones a la audiencia de juicio que le sigue Felipa Huanca por acoso y violencia política. El diputado fue depositado en una celda judicial y luego, con esposas en las manos, los trasladaron a un tribunal, donde el juez 1ro anticorrupción le prohibió hablar de la exdirigente “bartolina”.
Quispe sorprendió a propios y extraños con la boca tapada, con papel y cinta adhesiva, y se quedó callado incluso en medio de una conferencia de prensa, donde su colega Gonzalo Barrientos habló en su defensa.
Barrientos manifestó que con la aprehensión de Quispe se evidencia que Bolivia es el “país al revés, quien denuncia corrupción es aprehendido, es enmanillado”. Argumentó que su compañero fue objeto de un trato ilegal, puesto que goza de inviolabilidad por denuncias que haga en el ejercicio de su cargo de diputado.
