DATO
Goni renunció en octubre de 2003, tras una revuelta popular que rechazó sus planes de exportar gas natural a EE.UU., por puertos chilenos.
Las malas relaciones entre Bolivia y Estados Unidos, que carecen de embajadores desde 2008, complican una eventual extradición del expresidente Gonzalo Sánchez de Lozada, quien va a juicio en un tribunal de Miami por una matanza en 2003, afirmó ayer Rogelio Mayta, abogado de las víctimas desde hace unos 15 años.
"La extradición se hace difícil con unas relaciones diplomáticas tensas y conflictivas" entre Bolivia y EE.UU., afirmó.
La Paz y Washington carecen de embajadores desde 2008, tras la expulsión mutua de diplomáticos. Ese año, el presidente Evo Morales declaró persona "no grata" al embajador de EE.UU., Philip Goldberg, y echó a la DEA, acusándolos de apoyar un supuesto complot contra su gobierno.
El jurista expliicó que ese contexto diplomático complicará la extradición a Bolivia de Sánchez de Lozada y su exministro de Defensa, Carlos Sánchez Berzaín, quienes serán enjuiciados desde el de marzo en el tribunal federal de Fort Lauderdale (Miami).
Ambos fueron demandados en EUA por la vía civil, por los familiares de las víctimas que buscan indemnizaciones por daños y perjuicios por esa masacre que dejó más de 60 muertos y medio millar de heridos.
La esperanza de los afectados es que después del juicio en Miami se pueda reactivar el pedido de extradición, pues EE.UU. no responde desde 2014. Bolivia tiene abierta una demanda penal de juicio de responsabilidades por violación de derechos humanos.
"Con el juicio en Miami, ojalá la administración de Donald Trump pueda darse cuenta que en Bolivia se han vivido una serie de violaciones a los derechos humanos", dijo Mayta.
