La crisis económica que viven Argentina y Brasil, y que trajeron consigo la depreciación de sus monedas y, por ende, un precio más bajo de sus productos, permite que muchos de ellos, como el azúcar, aumenten sus ventas externas a Bolivia, generando el rechazo de los ingenios nacionales.
Esta situación se confirma con los 2.2 millones de kilos (2.231 toneladas) que sumaron las importaciones de azúcar al país entre enero y junio de este año, según datos de INE. En el mismo periodo de 2016, las compras externas del endulzante totalizaron 62.687 kilos (62.6 toneladas).
