Con un semblante colmado de emoción e impotencia, Reynaldo Ramírez abandonó la noche de ayer el penal de Palmasola, de Santa Cruz, tras permanecer recluido por más de dos años por un delito que nunca cometió.
Sin duda, se trató de un caso que indignó a la población que conoció la historia de este hombre que fue sentenciado a 30 años de cárcel sin derecho a indulto por el feminicidio de Verónica Menacho Chilo. Sin embargo, el pasado fin de semana la Policía presentó al presunto culpable confeso de aquel asesinato, Moisés B.
“Siempre me negué a ser culpable. Yo no puedo disculparlos (a los jueces), que Dios los disculpe. Me hicieron mucho daño, gastos económicos. Han dañado mi imagen y han cometido un grave error al culparme”, dijo Ramírez.
