Representantes de movimientos sociales de 41 países, congregados en la Conferencia Mundial de los Pueblos "Por un mundo sin muros hacia la ciudadanía universal", demandaron ayer en la clausura de ese evento una salida al mar para Bolivia con soberanía.
"Ratificamos nuestro apoyo incondicional y solidario con el justo e histórico reclamo del Estado Plurinacional de Bolivia sobre su derecho a una salida al mar con soberanía", manifestó el jesuita venezolano Numa Molina, en la lectura de un manifiesto de las organizaciones sociales internacionales que llegaron a la ciudad boliviana de Tiquipaya.
¡Mar para Bolivia!, ¡Mar para Bolivia!, ¡Mar para Bolivia!, eran los gritos de más de 4.000 dirigentes sociales, entre otros asistentes a la conferencia de los pueblos.
En 1825, Bolivia nació a la vida independiente con una costa de 400 kilómetros sobre el océano Pacífico; 54 años después, en 1879, Chile invadió y ocupó por la fuerza el territorio del departamento de Litoral, desde entonces privó al país de un acceso soberano al mar y de un territorio de al menos 120.000 kilómetros cuadrados.
En 2013, Bolivia sentó a Chile ante La Haya, en busca de un "diálogo sincero" para resolver la demanda marítima boliviana.
Chile había objetado en 2014 la competencia de la CIJ para conocer la demanda marítima boliviana, y después de 14 meses, ese tribunal internacional rechazó ese recurso interpuesto por La Moneda.
MUROS
La Conferencia Mundial de los Pueblos "Por un mundo sin muros hacia la ciudadanía universal" concluyó con una resolución que subrayó cuatro puntos, entre ellos rechazar los "muros mediáticos" desestabilizadores como los que construye la cadena estadounidense CNN, además de denunciar el atropello que sufrieron "los 9" bolivianos que fueron arbitraria e injustamente condenados en Chile tras un confuso incidente cuando luchaban contra el contrabando en frontera.
La resolución fue leída por la exsenadora, defensora de los Derechos Humanos y promotora de la paz en Colombia, Piedad Córdoba, en un nutrido acto de clausura del evento, que tuvo lugar en la ciudad de Tiquipaya, centro de Bolivia.
Como primer punto, la Conferencia Mundial de los Pueblos resolvió exigir a los gobiernos una lucha frontal contra el crimen organizado trasnacional que trafica con la esperanza de mejores días de vida de los migrantes, exponiéndolos a constantes peligros, abusos y excesos.
El segundo punto establece que los pueblos del mundo se solidarizan con Venezuela, víctima del imperialismo norteamericano y la administración del presidente estadounidense, Donald Trump.
