La crisis de seguridad que estalló en el estado de Espírito Santo por una huelga de la Policía Militarizada que ha dejado al menos 121 muertos amenaza con extenderse a otras zonas del país, como Río de Janeiro, donde varios batallones permanecieron ayer acuartelados. Como ya ocurrió en Espírito Santo, decenas de familiares de los policías militares se manifestaron frente a las puertas de varios cuarteles de Río de Janeiro y Belem, en demanda de mejoras salariales y de una revisión de sus condiciones de trabajo.
