Tras una década de notable progreso económico y social -respaldado por sólidas políticas económicas-, Bolivia se enfrenta al desafío de los precios bajos de las materias primas. Ante este panorama Ravi Balakrishnan, jefe de la misión del FMI a Bolivia, sugirio flexibilizar más el tipo de cambio.
Balakrishnan alentó al Gobierno a modificar las políticas gradualmente con el objetivo de apoyar un crecimiento fuerte y duradero.
Dado el bajo nivel de los precios de las materias primas, las prioridades primordiales, según Balakrishnan, son adaptar las políticas para lograr un crecimiento sólido, equilibrado y duradero; continuar reduciendo la pobreza; y resguardarse de los riesgos.
Mencionó que, gracias a una prudente gestión macroeconómica durante el boom de las materias primas, el Gobierno puede adoptar un enfoque mesurado para establecer el cronograma de las reformas.
Sin embargo, dijo que fuera de la flexibilización del tipo de cambio otras prioridades clave consisten en reducir de forma sostenida el déficit primario no relacionado con hidrocarburos y garantizar la salud fiscal de las empresas estatales, mejorar los incentivos para la prospección de hidrocarburos, y establecer una correspondencia entre los aumentos salariales y las variaciones de la productividad.
