La investigación del Ministerio Público sobre el avión accidentado en las cercanías de Medellín fue ampliada al copropietario de la línea aérea LaMia, Marco Rocha. El otro de los socios, el piloto Miguel Quiroga, falleció en la colisión de la aeronave el 28 de noviembre.
Rocha era también piloto de la empresa e hizo varios vuelos en diferentes rutas.
Iván Quintanilla, miembro de la comisión de fiscales que investiga el accidente, anunció la inclusión de Rocha, cuyo domicilio está en Cochabamba. Desde la tragedia él no emitió declaración alguna a medios nacionales sobre la naturaleza de su empresa.
El 6 de diciembre por la noche el Ministerio Público liberó a dos empleados de LaMia, pero su gerente general, Gustavo Vargas Gamboa, sigue aprehendido a la espera de sus medidas cautelares.
Néstor Higa, abogado defensor de los sospechosos, informó que la denuncia que recibieron es por homicidio culposo, lesiones graves y gravísimas, incumplimiento de deberes, entre otras figuras legales contempladas en el proceso.
"El Ministerio Público tenía (que recibir) las declaraciones de las tres personas que vinieron arrestadas. Ha determinado el cese de arresto para dos y se ha quedado el general Vargas, que es representante legal de la empresa Lamia", dijo.
Fuentes que se contactaron con ANF manifestaron que Rocha promovió la creación de la empresa y que fue este quien contactó a Ricardo Albacete, el empresario venezolano chavista y dueño de una compañía de nombre LaMia en ese país, que no pudo operar.
Albacete, en declaraciones a medios de España, donde reside, manifestó que LaMia Venezuela y LaMia Bolivia no tienen relación y que él solo alquiló los aviones a la compañía boliviana.
