El director nacional de Epidemiología del Ministerio de Salud, Rodolfo Rocabado, confirmó ayer que hasta la fecha se registró el deceso de 47 personas por la gripe AH1N1 en el país, de ellas, 80 por ciento de sexo masculino.
"Tenemos 47 decesos registrados por la gripe, personas de un promedio de 43 años de edad que tenían patologías crónicas, como obesidad grado 3 y 4, hipertensión o diabetes, y de estos decesos un 80 por ciento son varones", precisó en un contacto con los periodistas.
MUERTOS
El funcionario de Salud explicó que se contabilizaron 11 fallecidos en La Paz, 21 en Santa Cruz, nueve en Cochabamba, dos en Oruro, dos en Chuquisaca, uno en Pando y otro en Beni.
Rocabado manifestó que Santa Cruz es el Departamento que registra más casos de personas con enfermedades crónicas y dijo que la campaña de vacunación contra la influenza ya llegó a 85 % en el país, tomando en cuenta que se vacunaron a personas del grupo de riesgo.
RECOMENDACIONES
El representante de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Jhovani Escalante, dio ocho recomendaciones para prevenir la influenza.
Es importante mantenerse a distancia de cualquier persona que tosa o estornude, pues la gripe se transmite por medio de las gotitas minúsculas de secreciones que se expelen al hablar, escupir o toser.
Asimismo, sugirió lavarse las manos con agua y jabón constantemente.
Si una persona se siente enferma debe quedarse en casa. Debe descansar para recuperarse más rápido. También se recomienda cubrirse la boca y la nariz al toser o estornudar, pues ello ayuda a evitar que el virus se disperse.
Si una persona está enferma debe estar en un espacio separado y aislado. Si en la familia existe un miembro con el virus debe ser atendido sólo por una persona, así se reduce al mínimo el número de personas que tienen estrecho contacto con las gotitas de secreciones respiratorias.
El enfermo debe consumir bastante líquido constantemente. La fiebre, la respiración acelerada y las secreciones abundantes que se expulsan por la nariz y la boca aumentan la pérdida de agua del organismo.
Hay que reconocer los signos de peligro -respiración dificultosa, disnea, dolor en el pecho o torácico intenso, debilidad, inestabilidad al ponerse de pie, pérdida de conciencia, fiebre elevada- para acudir al médico.
