LEY DE IMPRENTA
RSF también denunció como un acto contrario a la libertad de prensa el interés del Gobierno de reformar la Ley de Imprenta.
La organización Reporteros sin Fronteras (RSF) denunció ayer que el ambiente en que trabajan los periodistas bolivianos se ha deteriorado "considerablemente" desde el inicio del año después de que miembros del Gobierno acusaron a varios medios de formar parte del "cártel de la mentira".
"Este clima de hostilidad hacia la prensa, que perjudica profundamente la libertad de expresión en Bolivia, no puede durar más", manifestó Emmanuel Colombié, responsable del Despacho América Latina de esta institución.
"Los insultos, las persecuciones ilegales y las campañas de difamación emprendidas por los altos representantes del Estado contra los periodistas de su propio país son intolerables y engendran una autocensura nefasta para la libertad de prensa", añadió Colombie.
El comunicado de la institución denuncia que el 19 de mayo de 2016, el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, en una sesión de interpelación preparada por el Legislativo, "acusó a la ANF, así como a Erbol y los diarios El Deber y Página Siete de formar parte de un ‘cártel de la mentira’".
"Desde hace varios meses los reporteros Amalia Pando, Raúl Peñaranda y Andrés Gómez son blanco de una verdadera campaña de difamación, marcada por ataques verbales", dijo la entidad, una Organización No Gubernamental internacional que tiene su base en Francia.
El comunicado de la institución denuncia el caso del periodista Wilson García Mérida, director del periódico virtual Sol de Pando, "acusado de sedición, sin motivo válido, por el ministro Juan Ramón Quintana" y quien "recibió una citación para que se presentara al siguiente día en la oficina de un fiscal en Cochabamba, una ciudad ubicada a cientos de kilómetros de donde él se encontraba".
