El memorándum de intenciones firmado en octubre pasado en Moscú y el acuerdo binacional suscrito el 6 de marzo entre Bolivia y Rusia prevé el enriquecimiento de uranio en territorio boliviano, algo considerado como “peligroso” por especialistas y activistas del medioambiente.
Por su parte, el físico Francesco Zaratti, explicó que tiene reparos que el país incursione en plantas de energía, en primer lugar se necesita de mucha agua para instalarla, un fuerte sistema de seguridad, se requieren reglas y controles muy serios. Dijo también que no es lo mismo que un centro de investigación.
El vicepresidente Álvaro García Linera advirtió ayer que surgirán duras críticas por la inversión rusa en Bolivia en temas de energía nuclear, pero que el Gobierno está preparado para resistir.
