La aplicación del nuevo Código Procesal Civil tropieza con la falta de infraestructura que dificulta la organización de los juicios orales que deben resolver las nuevas demandas en esta materia, admitió ayer martes el presidente del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), Pastor Mamani, en declaraciones formuladas a la prensa de La Paz.
Dijo que a partir del 10 de febrero, cuando ingresaron en plena vigencia el Código Procesal Civil y el Código de las Familias, los operadores de justicia hacen todo lo posible para acomodarse en las actuales oficinas y exigen ambientes adecuados para el sistema oral.
Informó que parte de la implementación es la contratación de 157 conciliadores que serán capacitados en un seminario en Cochabamba, sobre un protocolo único de actuaciones, dado que estos funcionarios forman parte del personal de apoyo de los jueces en materia civil.
Señaló que a partir ahora, antes de iniciar una demanda, las partes deben acudir ante un conciliador que no necesariamente es un abogado, sino un profesional con alta capacidad de acercar a las partes y buscar una solución amigable.
Respecto si como parte de las reformas debería desaparecer el Consejo de la Magistratura, Mamani señaló que esa determinación saldrá de la cumbre de justicia prevista para abril.
