EL 50 % DE
LOS ESTUDIANTES de todo el país participa del acoso escolar, ya sea como víctimas, acosadores o como espectadores.
El 30 % de los estudiantes en Bolivia es víctima de acoso escolar de manera directa y el 60 % de los alumnos que ve esta situación no denuncia ni defiende a sus compañeros, informó ayer la representante de la ciudad de La Paz de la Defensoría del Pueblo, Teófila Guarachi.
“La mitad son víctimas, es decir, cerca del 30% de estudiantes reconoce que algún momento fue víctima de sus propios compañeros y el 60% son espectadores que no denuncia, no frenan y a veces se mofan”, expresó Guarachi.
De acuerdo al estudio realizado por Voces Vitales, la Defensoría del Pueblo y el Plan Internacional evidenciaron que el 50 % de los estudiantes participa de algún modo en el acoso escolar en los colegios, seis de cada diez estudiantes sufren de acoso escolar en todo el país, el 60 % de violencia verbal, el 40 % de marginación, expulsión y de “actitudes de ninguneo” y el 10 % de los estudiantes son amenazados por sus compañeros.
De acuerdo con estos datos, la Defensoría, los colegios y los estudiantes trabajan de manera conjunta para prevenir estas acciones en los cursos.
Agregó que la población vulnerable al acoso escolar en su mayoría son las mujeres y que el acoso inicia desde los ocho años y se hace más evidente en los años de adolescencia.
1.000 CASOS
En Bolivia se reportaron más de 1.000 casos de acoso escolar y existe preocupación por el aumento de la violencia 'imitada' de padres y maestros, reveló el lunes la representante de Visión Mundial en Cochabamba, Claudia Escobar.
“A nivel nacional estaríamos hablando de más de 1.000 casos, pero creemos que en todas las escuelas y en todos los colegios hay casos de acoso escolar”, dijo en un seminario organizado por concejales del Cercado, que proyectan una ley municipal contra el acoso escolar.
En base a los datos de esa ONG, Escobar consideró que hay más casos no denunciados, puesto que el problema se "ha naturalizado" en la sociedad y la práctica se generaliza entre adolescentes e incluso niños por estereotipos externos que afectan su comportamiento.
Los menores son tanto "víctimas como victimarios", producto de la violencia intrafamiliar y también de la imitación de acciones agresivas de profesores hacia sus alumnos, como los jalones de orejas y los golpes en las manos, sostuvo.
