El papa Francisco firmó un "Motu propio" (por iniciativa propia en latín) en el que reforma el procedimiento para pedir la anulación del matrimonio por la Iglesia católica, un trámite largo y complicado, que fue criticado en el pasado por el propio pontífice.
El Vaticano anunció ayer lunes la nueva reforma, cuyos detalles serán conocidos a profundidad recién el martes en una conferencia de prensa que será dictada por autoridades eclesiásticas.
Francisco también había denunciado que la anulación del matrimonio, además de ser un trámite caro corría el riesgo de convertirse en corrupto. Cuándo era arzobispo de Buenos Aires despidió a un funcionario del tribunal interdiocesano de esa capital, que cobraba hasta 10.000 dólares por agilizar el papeleo.
Lo que se espera es que el procedimiento ahora sea gratuito, y sobre todo, más ágil.
La Iglesia católica no reconoce el divorcio que se ejecuta por la vía legal, por lo que aquellas personas que no logran el decreto de nulidad siguen siendo un matrimonio a los ojos del Vaticano.
Según explica la agencia de noticias católica ACI, el decreto de nulidad matrimonial, como se llama al documento en el que se anula el enlace religioso, se otorgaba, hasta antes de la reforma, cuando un tribunal de la Iglesia encuentra, que algunas de las promesas del matrimonio que fueron intercambiadas, no se cumplieron.
Por ejemplo, "que una de las partes no intentaba ser fiel de por vida a la otra parte o que nunca pretendía tener hijos. con el compromiso matrimonial como la homosexualidad etc.)", según cita ACI.
