Ucrania respondió este domingo a las últimas decisiones a favor de Rusia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzando el mayor ataque de la guerra contra la segunda ciudad del país vecino, San Petersburgo.
Unos 150 drones hicieron estragos durante la madrugada en la infraestructura petrolera, logística y digital de la ciudad natal del jefe del Kremlin, Vladímir Putin, y la adyacente región de Leningrado.
“No he podido dormir en toda la noche. La batalla entre los drones y los misiles antiaéreos tuvo lugar literalmente sobre nuestras cabezas”, comentó a EFE una residente en la antigua capital zarista.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, había reanudado los ataques contra las refinerías rusas después de que Trump anunciara una tregua energética que Rusia ignoró –76 ataques rusos contra objetivos energéticos desde entonces, según Kiev–, pero el bombardeo del domingo fue más allá, ya que prácticamente paralizó durante unas horas una ciudad de más de cinco millones de habitantes.
