Durante su campaña presidencial, Donald Trump criticó con dureza a sus adversarios, a quienes acusaba de ser intervencionistas dispuestos a involucrar a Estados Unidos en conflictos internacionales, incluso en una eventual Tercera Guerra Mundial. Sin embargo, en los primeros 16 meses de su segundo mandato, Trump ha acumulado una llamativa lista de países a los que ha amenazado con atacar o contra los que ha tomado acciones militares, según un informe de la cadena CNN.
Trump añadió este miércoles un nuevo nombre a esa lista al amenazar con atacar a Omán si intenta controlar el estrecho de Ormuz junto con Irán. “Omán se comportará igual que todos los demás, o tendremos que bombardearlos”, dijo Trump en una reunión del gabinete en la Casa Blanca.
Omán es al menos el decimoquinto país que ha amenazado con atacar, ha dejado abierta la posibilidad de atacarlo o ha atacado realmente durante sus dos mandatos como Presidente. Casi todos estos incidentes ocurrieron en los primeros 16 meses de su segundo mandato, aunque algunos abarcan ambos.
Hasta ahora, en este mandato ha lanzado ataques en siete países –Irán, Iraq, Nigeria, Somalia, Siria, Venezuela y Yemen–después de haber atacado también a algunos de ellos en su primer mandato. Eso ni siquiera incluye los ataques contra presuntas embarcaciones de narcotráfico en el mar Caribe y el océano Pacífico, que han tenido como objetivo a casi 60 barcos y han dejado más de 190 muertos. Además, ha amenazado o ha dejado abierta la posibilidad de atacar a otros siete países durante este mandato: Canadá, Colombia, Cuba, Groenlandia –que forma parte de Dinamarca–, México, Panamá y ahora Omán. También amenazó a México y a Corea del Norte en su primer mandato.
No todas esas amenazas y ataques son iguales. Algunos, como en Iraq, fueron acciones limitadas dirigidas contra terroristas y no contra el gobierno en el poder. Y algunas de las amenazas fueron menos directas: en muchos casos, Trump simplemente se negó a descartar esa posibilidad. La cadena norteamericana, en su análisis, señala que parte de esto puede explicarse por la adopción de Trump de la “teoría del loco” en materia de política exterior. En otras palabras, le gusta presentarse como alguien impredecible, porque cree que eso hace más probable que los adversarios extranjeros cedan a sus exigencias.
