A un año de la muerte de Francisco, fallecido el 21 de abril de 2025, no sólo queda el recuerdo de un pontificado revolucionario sino que sigue en pie la idea -y León XIV no parece intencionado a cambiarla- de una nueva Iglesia católica abierta a “todos, todos, todos” y centrada en la misericordia.
El padre Antonio Spadaro, uno de los más estrechos colaboradores del papa argentino y director durante su pontificado de la revista de los jesuitas 'Civiltá Católica', explica en una entrevista con EFE que “para la Iglesia, el legado decisivo de Francisco es una nueva, o mejor dicho, una redescubierta forma de concebirse a sí misma”.
“Francisco no dejó un sistema de normas ni un marco institucional, sino una tensión espiritual que sigue presente en el gobierno eclesial. Sobre todo, dejó un método: el discernimiento espiritual como brújula para navegar la complejidad, en lugar de la ilusoria seguridad de las respuestas prefabricadas”, asegura el ahora subsecretario del Dicasterio Vaticano para la Cultura y la Educación.
