Ayer, en un lapso de apenas diez minutos, los cazas israelíes se ensañaron con decenas y decenas de lugares de todo el Líbano, tumbando edificios enteros en plena capital menos de doce horas después del anuncio de un alto el fuego en Irán, que supuestamente se iba a extender al territorio libanés.
En pleno barrio capitalino de Mazraa, las excavadoras ayudan a mover los escombros para que los equipos de rescate puedan llegar a las víctimas atrapadas bajo un inmueble que se ha venido completamente abajo, uno de los objetivos de una oleada de ataques que deja ya más de 250 muertos y casi 1.200 heridos en el país.
“Primero oímos un misil y luego la explosión del ataque, pero no esperábamos que hubiese sido aquí. Esta calle está muy poblada y tiene mucho tráfico con la gente que vuelve de su trabajo”, comenta a EFE un vecino que prefiere mantener el anonimato.
Se pregunta qué habrá pasado con la señora mayor que siempre está vendiendo pañuelos en la esquina exacta donde se derrumbó el inmueble, muy cerca de una de las principales arterias de la ciudad.
