Argentina conmemora este martes 50 años del golpe de Estado que dio inicio a un sangriento régimen militar responsable de graves delitos de lesa humanidad, muchos aún impunes, una herida abierta que el discurso y las decisiones del Gobierno de Javier Milei han profundizado.
El 24 de marzo de 1976 las fuerzas armadas derrocaron a la presidenta María Estela Martínez de Perón (1974 – 1976) y los cuatro jerarcas militares que se sucedieron en el poder hasta el 10 de diciembre de 1983 –Jorge Videla, Roberto Viola, Leopoldo Galtieri y Reynaldo Bignone– desplegaron un feroz terrorismo de Estado.
La represión sistemática diseñada por las juntas militares incluyó ejecuciones sumarias y el secuestro masivo de personas sospechosas de pertenecer o simpatizar con organizaciones contrarias al régimen, su traslado a centros clandestinos de detención –814 en todo el país–, donde fueron torturadas y desaparecidas, y el robo de niños, hijos de secuestrados, entre otros crímenes.
