La televisión estatal de Irán y la agencia de noticias estatal Irna confirmaron anoche la muerte del líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jameneí, de 86 años. La noticia de este deceso en medio de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán había sido difundida más temprano por el presidente Donald Trump, pero minutos después negada por la Guardia Revolucionaria iraní.
Estados Unidos e Israel lanzaron este sábado un ataque a gran escala contra Irán, que respondió con el lanzamiento de misiles hacia territorio israelí y contra bases militares estadounidenses en la región. Esta guerra se debe a que el régimen encabezado por Jameneí no aceptó las condiciones para frenar su programa nuclear.
En horas de la tarde en América, Trump anunció que el líder supremo Jameneí había muerto en los ataques y llamó al pueblo iraní a “recuperar” su país tras décadas de administración a cargo de los ayatolás.
“Jameneí, una de las personas más malvadas de la historia, ha muerto. Esto no solo es justicia para el pueblo iraní, sino para todos los grandes estadounidenses y las personas de muchos países del mundo que han sido asesinadas o mutiladas por Jameneí y su banda de matones sanguinarios”, escribió Trump en un mensaje en su red Truth Social.
“No pudo evadir nuestra inteligencia ni nuestros sofisticados sistemas de rastreo, y en estrecha colaboración con Israel, ni él ni los demás líderes que murieron junto con él pudieron hacer nada”, añadió el republicano en el mensaje.
VAN A CONTINUAR
Trump aseguró que la muerte de Jameneí “es la mayor oportunidad para que el pueblo iraní recupere su país”. Dijo también que los bombardeos “pesados y precisos” sobre Irán iniciados este sábado van a continuar “sin interrupciones durante la semana” o durante el tiempo que Washington requiera para alcanzar su “objetivo”.
Por su parte, Israel, que por su parte anticipó más ataques en la madrugada del domingo, indicó que la operación conjunta ‘Furia Épica’ mató a siete altos cargos del régimen iraní, incluyendo el ministro de Defensa, Aziz Nasirzadeh, y el comandante de la Guardia Revolucionaria, Mohamed Pakpur.
Con la noticia de la muerte de Jameneí comenzaron a circular imágenes de festejos en Teherán.
PROMETEN VENGANZA
En un primer momento, Irán contradijo la información de Trump y aseguró que Jameneí seguía vivo y al mando las operaciones desde la “sala de guerra”. Cerca de las 22:00 en Bolivia, la Guardia Revolucionaria admitió el deceso y declaró 40 días de luto.
“La mano de la venganza de la nación iraní no dejará en paz a sus asesinos hasta que se enfrenten a un castigo duro, decisivo y lamentable”, dijo el cuerpo militar de élite en un comunicado poco después del anuncio de la muerte del clérigo.
La hija, el yerno y el nieto del líder supremo de Irán también murieron en los ataques, según informó la agencia de noticias FAR, afín a la Guardia Revolucionaria, que dio cuenta, además del fallecimiento de una de las nueras de Jameneí. Irán aseguró ante el Consejo de Seguridad de la ONU que los ataques de Estados Unidos e Israel contra su país constituyen “un crimen de guerra y un crimen contra la humanidad” por la muerte de civiles inocentes, entre ellos cientos de niños.
SIN PLAZO
Trump anunció en la madrugada de este sábado en un mensaje a la nación que EE.UU. acaba de iniciar "grandes operaciones de combate" en Irán y que su objetivo es acabar con el régimen iraní y que el pueblo de Irán se alce para tomar el poder.
En su discurso, pertrechado con una gorra blanca con las iniciales "USA", no habló de plazos o de si la llamada "Operación Furia Épica" será limitada y aseguró que está justificada porque Teherán sigue intentando resucitar su programa nuclear y está avanzando en su desarrollo de misiles de largo alcance, que "podrían pronto alcanzar territorio estadounidense".
Trump dio este arriesgado paso sin contar con el Congreso de Estados Unidos, que tiene la potestad de declarar la guerra, y según el New York Times, ni siquiera el principal senador demócrata del Comité de las Fuerzas Armadas, Jack Reed, fue informado por adelantado del ataque.
