Funcionarios de la administración de Donald Trump sostuvieron conversaciones con el ministro del Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, meses antes del operativo del 3 de enero de 2026 que derivó en la captura de Nicolás Maduro. Según reveló la agencia Reuters, los contactos con el dirigente de línea dura continuaron incluso tras la detención del líder chavista.
Fuentes cercanas al asunto indicaron que Washington advirtió a Cabello –quien mantiene intacto el control de los servicios de inteligencia y las Fuerzas Armadas– que no utilizara su aparato de seguridad ni a militantes armados para atacar a la oposición. Los diálogos, realizados tanto de forma directa como mediante intermediarios, abordaron también las sanciones y la acusación por narcotráfico que enfrenta el funcionario, quien no fue objetivo de captura durante la incursión estadounidense.
