La líder opositora venezolana María Corina Machado salió este jueves al balcón del Grand Hotel de Oslo tras llegar a la capital noruega para recibir el Premio Nobel de la Paz, saludó a sus seguidores ya de madrugada visiblemente cansada pero sonriente y cantó el himno de su país con la mano en el pecho.
Así cerró una larga jornada marcada por la denuncia internacional de las violaciones de derechos humanos en Venezuela. Ante representantes diplomáticos, organizaciones internacionales y medios de comunicación, el presidente del Comité Noruego del Nobel, Jørgen Watne Frydnes, calificó al Gobierno venezolano como una tiranía responsable de torturas sistemáticas, persecución política y miles de presos por motivos ideológicos.
En su intervención del mediodía en el acto de entrega del Premio, Frydnes también advirtió que el gobierno de Maduro mantiene alianzas con actores internacionales como Rusia, Irán y Hezbollah, además de redes criminales, lo que, a su juicio, agrava la dimensión global del conflicto venezolano.
PRIMERA APARICIÓN
Tras ese pronunciamiento, y en lo que fue su primera aparición pública desde enero de este año, Machado salió aproximadamente a las 2:25 hora local (21:25 en Bolivia), se asomó a los balcones y luego descendió por la puerta del hotel para acercarse a las decenas de venezolanos que la aguardaba. Entre móviles que la filmaban y gritos de “¡viva!”, Machado se acercó a las vallas levantadas por la Policía noruega por motivos de seguridad, aunque en varias ocasiones se subió a las mismas para acercarse más a sus seguidores, darles la mano, lanzarles besos e incluso abrazarlos.
Una y otra vez hizo el gesto de ‘gracias’ con sus manos, tanto en el balcón como después a pie de calle, aunque no llegó a pronunciar un discurso, ni siquiera breve, algo que tiene previsto hacer, inicialmente, dentro de pocas horas en una rueda de prensa junto al primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre.
La salida al balcón de Machado fue una sorpresa, ya que pocos minutos antes el presidente del Comité Nobel Noruego, Jørgen Watne Frydnes, dijo que ya no habría un encuentro con ella, porque la exdiputada quería reunirse inmediatamente con su familia, que no ha visto en dos años.
