Más de 6 millones de hondureños están convocados a votar este domingo en unas elecciones generales para decidir la continuidad del oficialista partido Libertad y Refundación (Libre, izquierda) o el retorno de los conservadores Nacional y Liberal, en un país golpeado por la pobreza, la corrupción y la inseguridad.
El clima previo a la jornada de comicios ha estado marcado por tensiones, dudas sobre la transparencia del proceso y riesgo de violencia.
Estos serán los duodécimos comicios desde el retorno al orden constitucional en 1980 tras casi dos décadas de gobiernos militares, y se celebrarán bajo un estado de excepción vigente desde diciembre de 2022, una medida que ha generado rechazo en distintos sectores y puesto el foco en la necesidad de garantías para el escrutinio.
La transparencia del proceso ha sido cuestionada con denuncias de fraude entre el oficialismo y la oposición, así como la presunta intromisión de la Fiscalía al abrir investigaciones contra altas autoridades electorales y la posible injerencia de las Fuerzas Armadas.
