Los ucranianos lloran a las víctimas del más reciente ataque ruso, que mató al menos a 28 personas en Ternopil, en el golpe más mortífero en el oeste del país desde que empezó la guerra, y que causó cortes de luz masivos, en medio de llamamientos a que los vecinos europeos extiendan un escudo aéreo sobre estas regiones.
Las labores de reparación continuaban este jueves en la ciudad occidental, donde 22 habitantes permanecen desaparecidos después de que el miércoles dos misiles rusos impactasen en dos edificios de viviendas, hiriendo además a 93 residentes.
Las condolencias han inundado las redes sociales de las víctimas, entre ellas Vitali Doliniak, de 39 años, y su hijo David, de cinco años.
La esposa de Doliniak y sus dos hijas se hallan hospitalizadas y un amigo de la familia, Iván Rudak, ha lanzado una campaña de micromecenazgo para apoyarlas, según escribió en Facebook.
El apartamento de otra residente de Ternopil, la enfermera Irina, también fue destruido, según informó el vicedirector del hospital regional, Taras Pilipchuk, en redes sociales, en otro llamamiento para pedir ayuda urgente.
