El presidente Nicolás Maduro amenazó que “si Venezuela fuera agredida, pasaríamos inmediatamente a un periodo de lucha armada en defensa de nuestro pueblo y de nuestra historia”. Dijo que 4.200 tropas estadounidenses, ocho buques de guerra equipados con 1.200 misiles y un submarino nuclear han sido movilizados hacia las costas del Caribe. Entretanto, Estados Unidos continúa recibiendo apoyo. Esta vez toca el turno de Guyana.
El líder chavista declaró la “máxima preparación” de las Fuerzas Armadas de su país y advirtió que, si se violenta su soberanía nacional, Venezuela se transformará en una “República en armas”.
“Estamos frente a la amenaza más grande que se haya visto en América en los últimos cien años”, afirmó este lunes durante una rueda de prensa con la prensa internacional en Caracas, calificando la acción militar estadounidense como una “amenaza extravagante, injustificable, inmoral y absolutamente criminal”, que considera “comparable” con la crisis de 1962, cuando la extinta Unión Soviética trató de instalar misiles nucleares de alcance medio en Cuba, lo que provocó una crisis con EEUU que puso a las dos superpotencias al borde del conflicto atómico.
Aunque afirma que mantiene abiertos los canales diplomáticos, reconoce que estos están “malogrados” por la ofensiva de Washington. Medios estadounidenses han confirmado en las últimas semanas el reagrupamiento de fuerzas navales en torno a Venezuela con el propósito de luchar contra el narcotráfico transnacional.
El punto de inflexión se produjo el 7 de agosto, cuando la secretaria de Justicia de Estados Unidos, Pam Bondi, anunció una recompensa de 50 millones de dólares por información que permita capturar a Maduro, quien desde 2020 enfrenta cargos de narcotráfico en cortes federales. Desde entonces, la presión militar y judicial contra el régimen chavista no ha hecho más que crecer.
