El presidente de Chile, Gabriel Boric, anunció este lunes que los mandatarios de México, Honduras, Reino Unido, Canadá, Sudáfrica, Dinamarca y Australia decidieron unirse a la alianza internacional en defensa de la democracia que lidera junto a sus pares de España, Brasil, Colombia y Uruguay.
Boric confirmó que los líderes de todos esos países estarán presentes en la próxima reunión del grupo, que se celebrará en septiembre, en Nueva York, en paralelo al 80° período de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas.
“Acá está naciendo algo grande. En momentos en que la democracia está bajo ataque en diferentes partes y desde diferentes sectores políticos, tenemos un grupo importante de líderes de países distintos pero con visiones que se complementan para defender la democracia”, dijo el mandatario chileno.
“Esto no es solamente un acto simbólico, sino que es un acto político que además tiene propuestas concretas”, añadió en una declaración desde La Moneda junto al uruguayo Yamandú Orsi, el español Pedro Sánchez, el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y el colombiano Gustavo Petro.
LA UNIDAD
Los jefes de Estado o de Gobierno de España, Brasil, Colombia, Uruguay y Chile buscaron este lunes en Santiago mandar un mensaje de unidad frente al avance de los extremismos y los autoritarismos en distintas partes del mundo y se comprometieron a fortalecer la democracia y el multilateralismo.
Los cinco líderes progresistas denunciaron que la democracia hoy en día está “amenazada” en muchas partes del mundo por elementos que, como dijo el presidente chileno y anfitrión de la cita, Gabriel Boric, son “más sutiles” que la fuerza militar, como “la desinformación, el avance del odio, la corrupción o la concentración del poder”.
En una comparecencia conjunta desde el palacio La Moneda (sede del Gobierno chileno), los líderes instaron a sus colegas progresistas en el resto del mundo a crear un frente común y “pasar a la ofensiva” contra lo que el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, llamó “la internacional reaccionaria del odio y la mentira” y el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, calificó como “una nueva ofensiva antidemocrática”.
