La muerte de al menos 33 pacientes a causa de infecciones provocadas por fentanilo contaminado durante su producción en laboratorios argentinos y administrado en centros sanitarios ha abierto una crisis en el país, donde se investiga si hay más personas que han perdido la vida por esta causa.
El fentanilo es un potente opiáceo sintético aprobado como analgésico y anestésico, utilizado para tratar el dolor intenso, especialmente después de una cirugía o en etapas avanzadas del cáncer. También se fabrica ilegalmente y se vende como droga, lo que ha causado otras crisis sanitarias, especialmente en Estados Unidos, pero sin relación con el problema que ahora afronta Argentina.
Por el momento, en Argentina hay 69 casos sospechosos, 54 confirmados y 33 fallecimientos vinculados a la contaminación bacteriana de fentanilo, según el Ministerio de Salud argentino, que informó de que todos los casos se han detectado en clínicas y hospitales públicos de las provincias de Buenos Aires y Santa Fe, así como de la capital argentina.
