La presidenta peruana, Dina Boluarte, acudió a la sede del Ministerio Público para prestar una segunda declaración por el llamado ‘caso Rolex’, por el que es investigada preliminarmente por delitos de corrupción y cohecho, y permaneció en la sede de la Fiscalía durante cerca de una hora y media.
La mandataria salió del edificio central del Ministerio Público en su caravana de vehículos con cristales tintados, sin hacer declaraciones a la prensa y sin que la prensa apostada en los exteriores pudiera ver su rostro.
En una decisión que no tuvo difusión pública por los canales oficiales, el fiscal general interino, Juan Carlos Villena, dispuso que la mandataria amplíe su primera declaración por la presunta comisión del delito de cohecho pasivo impropio por el caso Rolex.
Boluarte arribó a la sede fiscal, en el centro histórico de Lima, resguardada por un gran despliegue de seguridad policial e ingresó a bordo de una camioneta oficial con lunas oscuras.
