El inédito plan de 'shock' puesto en marcha sin anestesia por el libertario Javier Milei ha supuesto un severo ajuste económico, con un resultado "exitoso" en las cuentas públicas, pero a costa de drásticos recortes de gastos y parálisis de la actividad, un duro escenario para una Argentina empobrecida y agobiada por la elevadísima inflación.
El desequilibrio fiscal, junto con una elevadísima inflación y los problemas monetarios y cambiarios, son los mayores lastres con los que Milei tomó las riendas de la maltrecha economía argentina hace 100 días.
El economista libertario asumió la Presidencia argentina el 10 de diciembre y, sin demoras, emprendió un severo plan de ajuste equivalente al 5 % del PIB -algo de lo que "no existen registros históricos en el mundo", según Milei- con el objetivo de recuperar este año el superávit, desde un déficit primario del 2,9 % del PIB y un resultado financiero negativo del 6,1 % del PIB en 2023.
Con drásticos recortes de gastos, los efectos de su plan de 'shock' ya se vieron, y con contundencia, en enero y febrero: Argentina no sólo logró tener superávit primario sino también un resultado financiero positivo, equivalente al 0,2 % del PIB en el primer bimestre.
