Las fuerzas de seguridad de Sri Lanka detuvieron a 8.500 personas acusadas de tráfico de drogas en los últimos cuatro días en una masiva operación que transcurre entre críticas al jefe de la Policía recientemente condenado por torturas.
“La operación comenzó para detener la red de distribución (de drogas) y las mafias conectadas a ella”, dijo el ministro de Seguridad Pública esrilanqués, Tiran Alles, en una rueda de prensa en la que reveló que unas 8.500 personas fueron arrestadas.
Sri Lanka llevó en el pasado grandes operaciones antidroga, y en 2019 el entonces presidente, Maithripala Sirisena, prometió una guerra sin cuartel y la reinstauración de la pena de muerte en la isla contra los traficantes, tras inspirarse en la sangrienta campaña del presidente filipino Rodrigo Duterte.
Sin embargo, la actual operación llega en el marco de una ola de críticas contra el nombramiento a finales del pasado noviembre del nuevo inspector general de Policía de Sri Lanka, Deshabandu Tennakoon.
