Las tareas de búsqueda y rescate continúan en medio de bajas temperaturas mientras comienzan a llegar ayuda y equipos de refuerzo al noroeste de China para asistir a los damnificados del terremoto que en la noche de este lunes afectó a las provincias de Gansu y Qinghai.
En las últimas horas el número de víctimas notificado por las autoridades se situó en 127 (113 en Gansu y 14 en Qinghai) y los heridos, en al menos 734 personas, a los que se añadieron en torno a 20 desaparecidos.
El sismo se produjo un minuto antes de la medianoche del lunes, en la frontera entre las dos citadas provincias, con una magnitud de 6,2 grados, y afectó especialmente al condado de Jishisan, en Gansu, y a la ciudad de Haidong, en la vecina Qinghai,
Según un análisis preliminar del Centro de Redes Sismólógicas de China, el epicentro se situó en la zona noreste de la meseta tibetana, un área sísmica que sufre con frecuencia terremotos debido a su cercanía al lugar donde friccionan las placas tectónicas de Asia y la India, en el Himalaya.
