Un grupo de colombianos ha sido señalado este jueves por la Policía de Ecuador como los presuntos autores materiales del asesinato del candidato presidencial Fernando Villavicencio, víctima de un atentado sucedido en la víspera, cuando supuestos sicarios le dispararon a la salida de un mitin electoral en Quito. Mientras el Gobierno declaró estado de excepción durante 60 días con patrullaje militar y policial en las calles.
Según señalaron fuentes policiales a EFE, tanto los seis detenidos hasta el momento por su presunta vinculación con el crimen, como el sospechoso que murió supuestamente tras el cruce de disparos mantenido con el personal que resguardaba a Villavicencio, tienen nacionalidad colombiana.
LOS DETENIDOS
En un inicio, el ministro del Interior de Ecuador, Juan Zapata, se había limitado a señalar en una rueda de prensa que los seis detenidos eran extranjeros, sin precisar la nacionalidad, aunque sí los identificó como Andrés M. José L., Adey G., Camilo R., Jules C. y John R.
Las detenciones de este grupo identificado por la Policía como de nacionalidad colombiana se dieron durante la noche del mismo miércoles, en una serie de allanamientos realizados en viviendas de dos barrios de la capital ecuatoriana.
Durante los allanamientos se encontraron diversas armas como un fusil, una subametralladora, cuatro pistolas y tres granadas.
Para reforzar la investigación y esclarecer el crimen, una delegación del Buró Federal de Investigaciones (FBI) de los Estados Unidos llegará en las próximas horas a Ecuador, a petición del presidente del país, el conservador Guillermo Lasso, después de que el embajador estadounidense en Quito le ofreciese “asistencia investigativa urgente”.
ESTADO DE EXCEPCIÓN
El presidente de Ecuador, Guillermo Lasso, ha decretado el estado de excepción a nivel nacional durante 60 días tras el asesinato del candidato presidencial Fernando Villavicencio.
“Las Fuerzas Armadas se movilizan en todo el territorio nacional para garantizar la seguridad de los ciudadanos, la tranquilidad del país, las elecciones libres y democráticas del 20 de agosto, tal y como lo ha previsto el Consejo Nacional de Ecuador (CNE)", ha declarado el presidente tras una reunión de emergencia con el Gabinete de Seguridad.
El mandatario ha firmado dos decretos en los que reconoce la “destacada trayectoria como periodista, escritor, activista social y político” del candidato presidencial y ha alabado su “honestidad”.
“Es uno de los principales impulsores de procesos investigativos contra actos de corrupción a nivel nacional”, manifestó.
En este sentido, ha recalcado que es “deber del Gobierno honrar su memoria” y ha hecho hincapié en su lucha contra el crimen organizado. Además, ha trasladado su “solidaridad” a sus familiares y allegados antes de fijar tres días de luto nacional para honrar su memoria.
Asimismo, ha estipulado que las banderas de Ecuador permanezcan izadas a media asta en todos los edificios públicos, privados, civiles y militares durante los días de luto nacional declarados.
Lasso ha lamentado que el país “ha venido asistiendo y enfrentándose a hechos delictivos con los que se evidencia la escalada de violencia en el territorio nacional y las formas delictivas cada vez más agresivas y crueles” y ha aseverado que estos actos “deplorables” causan “repudio nacional e internacional”.
HRW: Asesinato evidencia la grave crisis de violencia
El asesinato ayer en Quito del candidato presidencial ecuatoriano Fernando Villavicencio ha puesto en evidencia “la grave crisis de violencia en el país”, que no se está solucionando con “los continuos estados de excepción”, dijo este jueves la organización Human Rights Watch (HRW)
En un comunicado, la organización recordó que el país andino “necesita políticas de seguridad urgentes y respetuosas con los derechos humanos” para poner freno a unas cifras de homicidios que se han casi duplicado entre 2021 y 2022 y están, con los 25 homicidios/100.000 habitantes, muy por encima de la media mundial (6/100.000).
HRW afirma que las dos grandes pandillas que operan en el país trabajan en alianza con narcotraficantes de México, Colombia y hasta Albania y no dudan en recurrir a decapitaciones y desmembramientos de sus rivales, además de matar a fiscales, jueces y periodistas.
