Pocos personajes ha conocido Italia tan polémicos como el exprimer ministro Silvio Berlusconi, fallecido con 86 años este lunes, no obstante, este miércoles fue despedido con honores en un funeral de Estado en la catedral de Milán (norte) que reunió a las mayores autoridades del país y a su amplia dinastía.
En Italia parecía que nunca ocurriría, pero Berlusconi, el hombre que marcó las últimas tres décadas de política, aliñadas con todo tipo de controversias, el magnate que entraba cada día en la casa de los italianos con sus televisiones, ya forma parte de la historia.
Sus restos han sido velados de forma estrictamente privada en su villa de Arcore, en la periferia milanesa, pero tres días después de su muerte fueron acogidos y celebrados con un funeral por todo lo alto ante la plana mayor del Estado, como él habría querido.
