Mientras los medios de comunicación y las instituciones oficiales de Colombia hablan de un “milagro”, una voz indígena de ese país afirma que la selva no fue una amenaza para Lesly, Soleiny, Tien y Cristin, los cuatro niños que fueron encontrados el pasado viernes después de 40 días de haberse perdido en la amazonia.
Los cuatro niños indígenas del sureste de Colombia estuvieron 40 días a la deriva en una de las regiones menos exploradas, más tupidas y agrestes del mundo, Alex Rufino, un indígena ticuna experto en cuidados de la selva consultado por la BBC Mundo afirma que “Más que perdidos los niños estaban en su entorno, bajo el cuidado de la selva y la sabiduría de años de poblaciones indígenas en contacto con la naturaleza”.
El también fotógrafo y profesor de la Universidad Nacional de Colombia admite que durante esos 40 días los niños fueron vulnerables por la escasez de alimentos y el acecho de los animales pero también estaban “Protegidos por la selva”.
¿Cómo sobrevivieron?
“Los niños, por intuición, aprenden mucho de sus padres. Cuando van a cazar, a recolectar frutas. Su observación es fundamental. Van aprendiendo lo que les puede servir y lo que no”, asegura Rufino.
Además de su aprendizaje, se ayudan de los animales como los monos que sirven de guía para encontrar la comida.
El ejército resaltó que una dificultad para encontrarlos fue que los niños estaban en movimiento. “Porque uno en la selva no puede quedarse quieto. Por instinto, te mueves”, dice el profesor.
La selva donde se perdieron es muy oscura, densa, de árboles gigantes, hay frío, sancudos, humedad y es peligrosa por ser el hábitat del jaguar, de la anaconda y de la serpiente verrugosa, una de las venenosas más grandes de América.
Rufino afirma que los niños pudieron usar técnicas de limpiarse el cuerpo con hojas que sirven para que los zancudos e insectos no te ataquen tan fuerte. “A esa edad, los 14 (edad de Lesly), ya se tienen ese tipo de sabidurías claras”, asegura.
Es posible que hayan tenido que comer algún tipo de gusano o sobras de la comida de un jaguar pero el profesor cree que sobre todo comieron frutas, como manzanillas, unas pepas rojitas dulces que en esta época están en abundancia.
En la selva “uno nunca piensa que se va a morir: se concentra en avanzar”, apunta.
Mantenerlos vivos
En un reportaje del diario español El País se destaca que el propósito principal de la hermana mayor Lesly que es la que cargaba al bebé la mayor parte del día fue mantener con vida a sus tres hermanos menores que fueron encontrados desnutridos, con cara de susto pero también con ganas de jugar y leer.
Los cuatro hermanos vivían con sus padres en Araracuara, un pueblo en el corazón de la selva amazónica donde había una cárcel de alta seguridad, donde los presos vivían al aire libre, en medio de un terreno pantanoso y lleno de maleza. El que quisiera escapar y adentrarse en la selva firmaba su sentencia de muerte.
Lesly, conoce los secretos de la selva, sabe guiarse por los rayos del sol que se filtran entre los árboles, reconocer los caminos transitables, las ramas quebradas, los hongos comestibles, según un tío de la menor.
