El Gobierno británico seguía ayer, martes, inflexible ante las huelgas que afectan a muchos sectores, desde las enfermeras hasta las ambulancias, para protestar contra las consecuencias de la subida de precios.
Con una inflación superior al 10% anual, numerosos sectores –trabajadores ferroviarios, de logística, conductores de ambulancias, policías de fronteras, empleados de aeropuertos– han decidido ir a la huelga a finales de año y también a principios de enero.
Hoy, miércoles, será el turno de miles de conductores de ambulancias, que reclaman un aumento salarial, una huelga preocupante por las repercusiones que podría tener en los hospitales.
El Gobierno movilizó unos 750 soldados para sustituir a los conductores de ambulancias en huelga.
El Secretario de Sanidad, Will Quince, pidió en la BBC que los británicos eviten las “actividades de riesgo” como hacer footing en una carretera helada, los deportes de contacto o incluso un paseo “innecesario” en coche.
