La oenegé Human Rights Watch (HRW) acusó este martes a la policía israelí de haber utilizado "fuerza excesiva" contra manifestantes árabes en la ciudad mixta de Lod durante los disturbios ocurridos mayo, en tanto brindó un trato favorable a alborotadores judíos de extrema derecha.
La violencia en Lod (centro de Israel), se desencadenó a causa del aumento de la tensión en Jerusalén Este, anexada por Israel, donde manifestantes palestinos que iban a ser desalojados enfrentaron a las fuerzas de seguridad, y de manera concomitante tropas del Estado judío chocaban con activistas palestinos en la Franja de Gaza.
Los disturbios registrados en Lod entre el 10 y el 14 de mayo tuvieron como protagonistas a jóvenes árabo-israelíes y judíos de la ciudad.
"Durante las manifestaciones de mayo en Lod, las autoridades israelíes dispersaron por la fuerza a los palestinos que se manifestaban pacíficamente", afirmó Omar Shakir, responsable de Human Rights Watch para Israel y los Territorios Palestinos, en un comunicado, destacando el uso contra éstos de "gases lacrimógenos" y "granadas de aturdimiento".
Las fuerzas policiales no actuaron "de manera imparcial cuando judíos ultranacionalistas atacaron a los palestinos", prosiguió Shakir.
"La intervención policial en Lod tuvo lugar en un contexto de discriminación sistemática ejercida por el gobierno de Israel contra los palestinos con nacionalidad israelí", de acuerdo a la oenegé. Se trata de los descendientes de los palestinos que se quedaron en Israel tras su creación en 1948.
Para la oenegé, "las autoridades israelíes trataron de manera considerablemente distinta" los asesinatos de un árabe y un judío ocurridos en Lod durante los enfrentamientos entre grupos opuestos.
Ocho árabes fueron procesados por la muerte de Yigal Yehoshua, un joven judío herido en la cabeza por pedradas. Entretanto, cinco judíos fueron detenidos y posteriormente liberados sin cargos por la de Musa Hasuna, un árabo-israelí muerto durante un tiroteo.
La policía israelí rechazó estas acusaciones de parcialidad, señalando a la AFP que la investigación sobre la muerte de Hasuna aún continúa, asegurando que trata los hechos con "profesionalidad", "sin importarle la religión o identidad de quienes los perpetran".
HRW instó este martes a la ONU a que investigue las prácticas "aparentemente discriminatorias" del Estado judío.
Los árabo-israelíes, que representan cerca del 20% de la población israelí y aproximadamente un tercio en Lod, ciudad con 80.000 habitantes, afirman que frecuntemente son víctimas de discriminación.
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