Las autoridades de Bangladés demolieron cerca de una millar de comercios en un campamento rohinyá, dijo el viernes un funcionario, algo que tendrá un "gran impacto" en la vida de los refugiados, según un defensor de los Derechos Humanos.
Cerca de 850.000 rohinyás viven apiñados en los 34 campos que hay en Bangladés. La mayoría llegaron desde la vecina Birmania en 2017 después de la represión militar contra ellos, que la ONU califica de genocidio.
Funcionarios de los campos en Bangladés arrasaron durante el jueves y el viernes los comercios de varios campos en la zona de Cox's Bazar, dejando conmocionados a los propietarios, que intentaban salvar sus productos de los escombros.
El comisionado adjunto para los refugiados, Shamsud Douza, afirmó que las autoridades estaban demoliendo comercios "ilegales" en los campamentos.
"Hemos derribado unas mil tiendas ilegales para dejar sitio para construir refugios para los rohinyás", dijo a la AFP.
Llorando, o con ataques de pánico, los rohinyás observaban las demoliciones.
"Tiraron mi comercio, era mi único medio de vida. Con sus ingresos podía mantener a una familia de siete personas", dijo Al Amin, de 30 años.
Un investigador de un grupo internacional de Derechos Humanos que vigila la situación en los campos, dijo que las autoridades están derribando comercios para forzar a los rohinyás a aceptar el polémico desplazamiento a la isla Bhashan Char, en la bahía de Bengala, un terreno inundable donde ya hay 19.000.
"Miles de refugiados se ganaban la vida con estos comercios. Tendrá un gran impacto en sus vidas", dijo el investigador, que quiso mantener el anonimato.
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