Un nuevo manifestante murió este viernes en Birmania por la represión de los generales golpistas, que enfrentan una creciente presión internacional con llamados a aplicar un embargo de armas.
Pese al temor a las represalias, el país asiático vivió una nueva jornada de movilizaciones, tras el golpe de Estado militar del 1 de febrero.
Centenares de ingenieros se manifestaban por su parte en las calles de Mandalay (centro), segunda ciudad birmana, al grito de “¡Liberen a nuestra líder!”, en referencia a la dirigente depuesta Aung San Suu Kyi.
Un hombre de 26 años que ayudaba a mantener las barreras erigidas en la ciudad para frenar a las fuerzas de seguridad, murió tras recibir un disparo en el cuello, informó a la AFP el personal médico.
En el barrio San Chaung de Rangún, la capital económica, los manifestantes se protegían de las fuerzas del orden, como en días anteriores, detrás de barricadas improvisadas construidas con neumáticos viejos, sacos de arena y alambres.
En la ciudad de Bago (noroeste), un pequeño grupo mostraba los tres dedos levantados en señal de resistencia y portando carteles con el lema: “No aceptamos el golpe de Estado militar”.
Según la policía local india, nueve birmanos se refugiaron en India, entre ellos tres policías que declararon a las autoridades del estado de Mizoram (este) que huían para no tener que participar en la represión.
Generales sin YouTube
Los generales birmanos buscan impedir la difusión de las informaciones sobre la represión, multiplicando los cortes de internet nocturnos y prohibiendo Facebook, la red social más popular.
Pero el viernes los militares padecieron una medida similar, después que YouTube anunciara el cierre de varias cuentas vinculadas a las fuerzas armadas.
La junta parece más determinada que nunca a sofocar el viento de revuelta que sopla en Birmania desde el golpe que derrocó al gobierno civil de Aung San Suu Kyi.
Al menos 54 civiles murieron desde entonces, según la ONU. Entre ellos, cuatro menores, incluido un adolescente de 14 años, según la oenegé Save The Children. También se cuentan decenas de heridos.
El ejército, que no respondió a las múltiples solicitudes de la AFP, informó por su parte de la muerte de un policía.
La “represión debe cesar”, declaró la emisaria de la ONU para Birmania, Christine Schraner Burgener, ante el Consejo de Seguridad, según declaraciones difundidas al margen de la reunión.
Reflejo de la tensión internacional en torno a la violencia en Birmania, cuya junta cuenta con el apoyo de China, el máximo órgano de la ONU no contaba publicar una declaración común.
“Su unidad es más que nunca necesaria sobre Birmania”, instó la emisaria ante las grandes potencias.
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